Cuando algo no lo tienes y lo echas de menos te das cuenta
de que eso es importante para ti y este es el caso, llevaba más de un mes sin
subir a mi querido pirineo y esto tenía que cambiar pronto, tenía que llenar
ese vacío constante que sentía en mi interior.
Laura me ofrece irnos de puente de relax al Pirineo, quiere
conocer Benasque y está ansiosa por subir. Por desgracia ambos trabajamos así
que el puente se va a convertir en un fin de semana atípico de domingo a lunes.
Ambos estamos de acuerdo en que no queremos meternos una panzada y que queremos
disfrutar relajadamente de la naturaleza, ya habrá tiempo para darnos caña, pero
yo quiero si o si hacer actividad ambos días.
Tras los preparativos necesarios y con Laura habiendo salido
la noche anterior a THE HOLE nos vamos a Benasque.
A lo lejos se ve que Laura, quiere hacer poca cosa. Con descansar,
cuatro fotos y disfrutar del otoño le vale.
Nada más llegar a Benasque tenemos planeado subir al ibón de
Batisielles y sobre todo al ibón de escarpinosa, del cual Laura lleva más de un
año obsesionada con ir.
Así pues nos disponemos de lo necesario y para los ibones
que vamos, con calma y disfrutando del paisaje vamos subiendo poco a poco, y
eso que hicimos pocas fotos que si fuera por Laura aún seguiríamos allí
echándonos fotos.
| Ibón de bastisielles |
Dos horas después llegamos al ibón de batisielles, el cual
pese a no tener apenas agua tiene su encanto, después de una breve pausa
ascendemos hasta el objetivo del día, y a la media hora nos encontramos
tumbados relajadamente disfrutando de este paraje privilegiado que es el ibón
de escarpinosa.
¿He dicho relajados? Más bien eso pretendíamos pero la
generación de los cincuenta y en modo dominguero total no dejaba relajarse ni a
los pobres peces del ibón, que si chiste por aquí, que si brindis por allá.
Para una vez que queremos estar tranquilamente disfrutando de la naturaleza.
Como no mueven y así no hay dios que la disfrute decidimos
irnos y recogemos los bártulos del almuerzo, pero milagrosamente los
dicharacheros se marchan con la fiesta a otra parte, esta oportunidad no la
podemos desaprovechar así que nos quedamos un ratito más pero esta vez
disfrutando plenamente de este hermoso paisaje.
Al rato y ahora sí definitivamente nos vamos para el coche
realizando las paradas pertinentes para la sesión de fotos pero sin pausa.
Cinco horas después estamos en el coche dirección a nuestro
apartamento en Benasque, el cual calidad-precio es inmejorable, así que el
resto del día lo pasaremos relajadamente conociendo un poquito más este pueblo.
A la mañana siguiente, debido al mal tiempo no realizamos la
excursión planeada y nos volvemos para Zaragoza. Hay alerta por tormentas así
que mejor prevenir que curar.
Y menos mal que nos volvimos pronto porque menudo tormenton
nos cayó.
Sin duda en este viaje pudimos disfrutar de una magnifica excursión, recomendable para todos los públicos eso sí no dejan de ser 13km y +700.